viernes, 1 de diciembre de 2017

La Fe que persiste por encima de los sentimientos

"Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible.”Hebreos 11:27 (NTV)

Existe una fuerte creencia en nuestra cultura que nos influencia a todos nosotros, lo queramos o no: Si se siente bien, hazlo. Pero cuando te permites ser manipulado por tu estado de ánimo, estás viviendo tu vida de acuerdo a tus sentimientos. Dios quiere que vivas una vida diferente. Él quiere que vivas una vida de fe, no una vida de sentimientos.

No siempre tenemos ganas de hacer lo correcto. No sé tú, pero no siempre siento ganas de ser amable con las personas. No siempre tengo ganas de lavar los platos con mi esposa. No siempre tengo ganas de dejar lo que estoy haciendo para ayudar a alguien.

Pero Dios puede darte el tipo de fe que persiste por encima de los sentimientos.

Cualquiera que tenga éxito en algo, hace cosas que no tiene ganas de hacer. Un atleta olímpico se ejercita aun cuando no sienta ganas de hacerlo. Un gran músico practica su oficio, incluso cuando está cansado. Si vas a ser un gran vendedor, haces llamadas que otras personas no tienen ganas de hacer.

Si deseas profundizar tu relación con Dios, tienes que pasar tiempo con él incluso cuando no tengas ganas. Las personas que tienen un tiempo regular y constante con Dios no llegaron porque cada mañana se despertaban y querían pasar tiempo con Dios. Llegaron allí porque se despertaron y pasaron tiempo leyendo la Biblia y orando incluso si estaban cansados ​​o no tenían ganas.

La fe es persistente. La fe se niega a rendirse, no importa cuán cansado estés o cuántas otras cosas piensas que deberías o desearías estar haciendo.

La Biblia habla de cómo puedes comenzar a desarrollar la persistencia en tu vida a través del ejemplo de Moisés. Hebreos 11:27 dice: "Fue por la fe que Moisés salió de la tierra de Egipto sin temer el enojo del rey. Siguió firme en su camino porque tenía los ojos puestos en el Invisible." (NTV).

Así es como llegas allí. Así es como persistes, comienzas a ver lo invisible. Solo aquellos que ven a Dios por lo que realmente es, pueden persistir en los momentos más difíciles de la vida. Solo aquellos que ven lo invisible pueden hacer lo imposible. Ten fe y veras lo que Dios puede hacer en tu vida, y agradécele de antemano por cómo va a trabajar.

Reflexiona sobre esto:

¿Cuál es el peligro de vivir tu vida de acuerdo a tus sentimientos?

¿Qué cambios podrían ayudarte a persistir regularmente en un tiempo a solas con Dios?

¿Qué necesitas ver sobre Dios que te ayude a persistir en la fe?

Ya es viernes. Dios ha sido fiel!!!!!. El señor todo poderoso los bendiga los guarde hoy y siempre

lunes, 27 de noviembre de 2017

Tesoros en Vasos de barro

1- «Vasos de barro»

¿Quién guardaría un tesoro en un vaso de barro? Lo natural es que los tesoros se guarden en cajas fuertes, pero cuando se trata de Dios, siempre nos confronta con paradojas que nos hacen ver que sus caminos no son nuestros caminos.

El apóstol Pablo establece que la voluntad de Dios fue colocar el ministerio del nuevo pacto en vasos de barro. Nos presenta un contraste entre el valor indescriptible del tesoro del evangelio, guardado en ministros, vasos frágiles, que se pueden romper. Pablo declara que el propósito divino del poder de Dios encuentra su demostración total en la debilidad humana.

Pablo describe este vaso de barro como el «hombre exterior», (2 Corintios 4:16), el cual es de naturaleza inferior, innoble, desechable (Levítico 11:33), frágil y fácil de romper. El contraste entre el tesoro y el vaso de barro, apunta hacia la superioridad del tesoro y la inferioridad del vaso. La importancia del vaso radica en que esté limpio, vacío y disponible para el servicio del Señor. Este vaso de barro es sometido a pruebas y tribulaciones por causa del evangelio.

Pablo describe sus aflicciones, y muestra que ellas no lo han desanimado.

La segunda parte del versículo 9 del capítulo 4, de la segunda carta a los Corintios,  es el clímax de la lista de sufrimientos del apóstol, donde se presenta a sí mismo como derribado, pero no destruido. A pesar de todas esas aflicciones y de lo frágil que es, ese vaso de barro no está roto.

2- «El vaso presente»

Una de las realidades de este presente vaso de barro, es su desgaste diario. Para Pablo, esta realidad no era motivo para flaquear. Aunque sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarse a la muerte, esa verdad no lo atemorizaba, debido a que sabía que quien había resucitado al Señor Jesús de los muertos lo iba a resucitar, no solo a él, sino a todos los que creyeran en el Hijo de Dios.

¡Qué libertad nos produce saber que Dios tiene el control tanto de nuestra vida como de nuestra muerte, y de nuestra resurrección! ¡Siendo que tenemos este conocimiento del poder de Dios, no desmayamos!

En este mismo pasaje, Pablo nos presenta una serie de contrastes entre el vaso de barro, que ahora llama el «hombre exterior» y el hombre interior.

Y continúa dando a entender que la renovación del hombre interior viene a causa de nuestra relación con Dios.

Pablo considera las tribulaciones como momentáneas, pero en lugar de producir  desánimo o derrota en él, da testimonio de cómo producen un eterno peso de gloria cada vez más excelente.

De modo que, cuando vivimos por fe en Jesús, tenemos una perspectiva correcta del sufrimiento, y vemos sus consecuencias eternas en lugar de las momentáneas.

Aunque este vaso presente está sujeto al desgaste diario, a las tribulaciones y a los padecimientos, sabemos que en Cristo Jesús tenemos la esperanza de un futuro glorioso en el cual experimentaremos una transformación total.

3-«El vaso futuro»

Al referirse al cuerpo, el apóstol Pablo lo llama primero: «vaso de barro», luego: «hombre exterior» y, por último: «tabernáculo». Pablo usa su profesión como fabricante de tiendas para explicar lo que significa la descomposición y la temporalidad de este «tabernáculo» o «tienda».

En nuestro estado presente somos comparados a una tienda terrenal destructible. En nuestro estado futuro seremos un edificio indestructible hecho por Dios. Al igual que Pablo, nuestro anhelo es ser recubiertos de nuestra habitación celestial con el fin de que lo mortal sea absorbido por la vida.

Nuestra esperanza de un cuerpo glorificado está garantizada porque Dios nos ha dado las arras, la garantía, el pago inicial, del Espíritu. ¡Por lo cual, no hay duda de que este vaso de barro será transformado en un glorioso edificio, para la gloria de Dios!

Aunque el término «vasos de barro» no suena atractivo para nadie —sobre todo en este tiempo, en el cual lo único que se promueve es la grandeza, los títulos y los nombres—, no debemos perder de vista que la razón por la cual Dios  pone ese tesoro en vasos de barro es para que «la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros». Cuando no tengamos interés en buscar la gloria personal, no se nos dificultará reconocer lo que en realidad somos: frágiles seres humanos a quienes Dios usa con su poder para que seamos sus representantes en esta tierra, que proclamemos este glorioso evangelio de paz y salvación.

sábado, 18 de noviembre de 2017

“No tiene mentalidad escapista”

John Stott en su libro, “La fe cristiana frente a los desafíos contemporáneos”, dice que “en demasiados casos, los evangélicos hemos sido, o tal vez aún somos, escapistas irresponsables...”, (pág. 103). Los creyentes debemos cambiar la mentalidad escapista, pensando que el mundo le pertenece al diablo y  que pronto se va a terminar, por eso olvidamos la responsabilidad presente, añorando el más allá. Necesitamos un cambio de paradigma, ir de la operación de rescate, a la transformación del mundo.

Hemos creído que la iglesia va a escapar de la hecatombe final por la puerta trasera, huyendo como una viuda indefensa; cuando somos la esposa del Cordero que entra triunfante por la puerta principal, para traer los reinos de este mundo a los pies de Cristo.

Nos hemos convencido que no debemos estar en la tierra, que este lugar no nos corresponde. Que, como somos ciudadanos del cielo, y estamos de paso, no tenemos propósito alguno durante nuestra estadía. Pues esa es una idea contraria a lo que Dios dispuso para sus hijos. Si estamos en esta tierra, no es porque Él no sabe qué hacer con nosotros, sino porque tiene un propósito que debemos cumplir antes de ir a estar con Él.

Tenemos la posición, en los lugares celestiales, pero estamos en la tierra para hacer lo que nos delegó. La pregunta es, ¿qué debemos hacer aquí?

Debemos mantener la victoria y el avance del reino, pero esto requiere grandes esfuerzos de nuestra parte, pero no depender de nuestras fuerzas sino de su poder que actúa en nosotros. Cuando un creyente empieza a ver la verdad del Reino de Dios, necesita liberar inmediatamente, la capacidad y poder para servir, en el nombre de Cristo, como instrumento de transformación del mundo, de acuerdo al momento histórico que le corresponde enfrentar.

El Reino de Dios es instaurado en la tierra por Cristo, y la iglesia debe recobrar el gobierno apostólico y profético, ejercer la autoridad que le ha sido conferida de tal forma, que pueda establecer justicia y traer el orden de Dios.

Oro para que, por el estudio de la Palabra de Dios, la mentalidad de reino sea establecida en cada hijo de Dios, y que se comprometa a cumplir el propósito eterno, por y para el cual está en la tierra.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Desconfiados de la desconfianza

En la escritura de hoy, estas palabras acerca del amor son familiares para la mayoría de nosotros, pero puedo decir honestamente que vivir estas escrituras no siempre han sido fáciles para mi. De niña, yo no estuve expuesta a este tipo de amor--de hecho, me enseñaron a desconfiar de todo el mundo. Me dijeron que no debia confiar en las razones de otras personas.

Si bien es prudente estar al tanto de las razones de las personas, hay que tener cuidado de no permitir que nuestra naturaleza desconfiada, afecte negativamente nuestros sentimientos acerca de todo el mundo. Una naturaleza excesivamente desconfiada puede envenenar su mente y afectar su capacidad de amar y aceptar a otras personas. Considere este ejemplo.

Supongamos que un amigo se le acerca después de un servicio de la iglesia y dice: ¿Sabes lo que Doris piensa de ti?" Luego, el amigo le dice todos los detalles de las cosas que Doris dijo. El primer problema es que un verdadero amigo no compartiría dicha información. Y el segundo problema, es que teniendo una mente desconfiada, usted ahora cree una información de segunda mano.

Supongamos que un día en la iglesia, Doris está sentada a pocas filas delante de usted, alabando al Señor. Inmediatamente usted piensa, "Que hipócrita es ella."

Entonces, el Espíritu Santo dirige sus pensamientos a su propia condición, y le muestra el hecho de que usted estaba alabando al Señor mientras tenia malos sentimientos hacia Doris. ¿No dijo Jesús que debemos hacer la paz con los demás antes de que presentemos nuestras ofrendas a Él? (Ver Mateo 5:24.)

Condenado por estas palabras de Jesús, usted se disculpa con Doris por los malos sentimientos que tiene hacia ella ... y ella le mira fijamente en shock absoluto. Entonces usted se da cuenta de su error. Usted malinterpretó la información que su amigo compartió con usted acerca de Doris, permitiendo que el diablo lo pusiera en contra de una mujer maravillosa y bondadosa.

Este es un buen ejemplo de cómo la desconfianza puede paralizar relaciones y destruir nuestro gozo, mientras este nos lleva por mal camino.

Me tomó un tiempo el superar una vida de desconfianzas, pero finalmente aprendí, que cuando amamos de la forma como Dios ama, no tenemos lugar para desconfiar de los demás.

Oremos: Señor, te doy gracias por mostrarme cómo superar mi naturaleza desconfiada, enseñándome a amar a los demás con la forma tuya de amar. Gracias, Jesús, por ser paciente conmigo y por ser mi gran ejemplo. Amén.

Texto: 1 Corintios 13:4-8
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.  El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Del libro devocional, El campo de batalla de la menta por, Joyce Meyer. Copyright © 2005 by Joyce Meyer. Publicado por FaithWords. Todos los derechos reservados.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Las relaciones que bendicen y/o maldicen

NUNCA TE HAGAS MUY AMIGO DE ALGUIEN QUE NO ES AMIGO DE DIOS:

Entiéndeme, no estoy hablando de conocidos. No estoy diciendo que no debes tener nada que ver con alguien que no es un verdadero cristiano. Tomar tal postura no es posible ni deseable en este mundo. Ser cristiano no requiere que nadie sea descortés.

Pero sí te aconsejo que tengas mucho cuidado cómo escoges tus amigos. No brindes tu amistad a alguien sólo porque es inteligente, agradable, de buena casta, popular y bondadoso. Todas estas cosas serán muy buenas, pero no lo es todo.

Nunca te satisfagas con la amistad de alguien que no es útil a tu alma.

Créeme, no subestimes la importancia de este consejo. Es imposible decir los daños causados por andar con compañeros y amigos inconversos.

El diablo tiene pocas cosas mejores que esto para arruinar el alma del hombre. Dale esta ayuda, y le importará muy poco qué otra armadura tienes para protegerte contra él. Satanás sabe muy bien que tu buena educación, tu buena moralidad, los sermones, los libros, tu hogar cristiano, las cartas de tus padres, de poco te valdrán si te juntas con amigos inconversos. Puede que resistas muchas tentaciones directas, que no caigas en trampas comunes, pero empieza a andar con malas compañías, y con esto, él quedará satisfecho.

Samuel 13 contiene la horrible y malvada conducta del príncipe Amnón con Tamar, y encontramos al principio del relato estas palabras: “Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab…
hombre muy astuto” (2 Samuel 13:3).

Recuerda que todos somos criaturas que imitamos: el precepto podrá enseñarnos, pero es el ejemplo lo que seguimos. Esto se aplica a todos nosotros. Siempre estamos dispuestos a adoptar los modos o las costumbres de aquellos con quienes vivimos, y cuanto más los queremos, más dispuestos estamos. Sin que nos demos cuenta, influyen sobre nuestros gustos y opiniones. Gradualmente abandonamos lo que a ellos no les gusta y adoptamos lo que a ellos les gusta, para quedar bien con ellos. Y lo peor de todo es que adoptamos sus malas costumbres mucho más pronto que sus costumbres buenas y sanas.

La salud, desgraciadamente, no es contagiosa, pero muchas enfermedades lo son. Es mucho más fácil contagiarnos un resfrío que contagiarle a otro felicidad. Y de la misma manera, es más fácil debilitar la fe de alguno con nuestra actitud que hacerla crecer.

Joven, te pido que atiendas mi consejo. Antes de dejar que alguien sea tu constante compañero, antes de que te acostumbres a contarle todo, a recurrir a él con todos tus problemas y todas tus alegrías, piensa en lo que he estado diciendo. Y pregúntate: “¿Será ésta una amistad provechosa para mí o no?”

“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1 Corintios 15:33).

Quisiera que este texto estuviera escrito en tu corazón con la misma claridad con que está escrita en la Biblia.. Los buenos amigos son una de nuestras más grande bendiciones. Pueden impedirnos que caigamos en muchos males, impulsarnos en
nuestro curso, dar un consejo en el momento preciso, impulsarnos hacia arriba y adelante. Pero un mal amigo es positivamente una mala influencia, un peso que continuamente nos jala hacia abajo, y nos encadena a este mundo.

Frecuenta la compañía de alguien que no es del Señor, y lo más probable es que terminarás como él. Esa es la consecuencia general de tales amistades. Los buenos descienden al nivel de los malos, pero los malos no suben al nivel de los buenos. Aun una piedra se rompe con un continuo goteo de agua.

El conocido proverbio dice la verdad: “Dime con quién andas y te diré quién eres.”

Enfatizo mucho este punto porque tiene que ver, más de lo que parece a primera vista, con tus perspectivas en la vida. Si te casas, es más probable que escojas una mujer entre las conocidas por los amigos con quienes andas. Si Jeroboam, hijo de Josafat, no hubiera entablado una amistad con la familia de Acab, lo más seguro es que no se hubiera casado con la hija de Acab. ¿Y quien puede estimar la importancia de escoger correctamente nuestra pareja matrimonial? Es un paso que según un dicho antiguo: “O hace al hombre o lo deshace.” Tu felicidad en esta vida y la siguiente puede depender de ello. Tu esposa ayuda a tu alma o la daña: no hay una opción intermedia. Avivará la llama de la religión en tu corazón, o aventará agua helada en esa llama y la apagará.

Ella será alas o cadenas, las riendas o las espuelas a tu cristiandad, según sea su carácter. Aquel que encuentra una buena esposa
“encuentra verdaderamente cosa buena,” pero si quieres encontrar una buena, ten cuidado cómo escoges tus amigos.

¿Me preguntas qué clase de amigos debes escoger? Escoge amigos que beneficien tu alma, amigos que realmente puedas respetar, amigos que quisieras tener junto a ti en tu lecho de muerte, amigos que viven la Biblia y no tienen miedo de hablar de ella contigo, amigos de los cuales no te avergonzarás cuando venga Cristo, y llegue el Día del Juicio.

Sigue el ejemplo que el salmista te muestra cuando dice: “Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos” (Salmo 119:63). Y recuerda las palabras de Salomón: “El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado” (Proverbios 13:20).

Dalo por hecho que andar en malas compañías en tu vida ahora es la manera segura de conseguir peores compañías en la vida venidera.

-J.C. Ryle-

jueves, 14 de septiembre de 2017

Confiar y Creer: "La Negación"

¿Por qué es tan difícil confiar en Dios?: La negación

A los niños les encanta fingir; tienen una rica vida de fantasía y se deslizan sin esfuerzo en su propio universo paralelo. El plan es que deje de fingir cuando es adulto y aprenda a ver y aceptar la realidad.

Ojalá. Apuesto a que usted conoce muchos adultos que siguen fingiendo. Personas solteras que se van a vivir juntas y fingen que están casadas; personas casadas que actúan como si fueran solteras. Personas sedadas por las drogas o el alcohol que fingen que su vida está muy bien. Personas que fingen que tienen éxito financiero, pero tras bambalinas se tambalean por el peso de enormes hipotecas, préstamos con garantía hipotecaria y tarjetas de crédito agotadas.

El peor de los fingimientos es pretender que uno es moralmente bueno delante de Dios. Uno puede culpar a otros de los pecados propios, se puede comparar con personas que están mucho más abajo en la cadena alimentaria y sentirse superior. También se puede permitir una memoria selectiva que recuerde solo lo que lo hace ver bien.

¿El criterio de Dios? Vivir en un estado de negación espiritual es mortífero. “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:8). Usted necesita ayuda.

Yo necesito ayuda. La ayuda de Dios.

martes, 12 de septiembre de 2017

Confiar y Creer : "La fatiga"

¿Por qué es tan difícil confiar en Dios?:

La fatiga

Por causa de Satanás, confiar en Dios es un desafío, incluso cuando las cosas van bien. Piense en el hecho de que es mucho más difícil sentir confianza cuando uno está agotado. Al final de un día productivo uno se siente “bien cansado”; pero probablemente usted sabe lo que es sentirse “mal cansado” ¿verdad? Mal cansado es cuando uno está físicamente y emocionalmente agotado por el egoísmo de los demás, o peor aún, por la propia estupidez y mal juicio.

¿Es usted padre de un recién nacido que no lo deja dormir? ¿Se sienta en la oscuridad a esperar que sus hijos adolescentes regresen a casa? ¿Se ha desvelado por alguna deuda grande? ¿Los problemas en el trabajo le producen insomnio? ¿Está exhausto tratando de trabajar, ir a estudiar y atender a una familia, todo al mismo tiempo?

La fatiga desgasta el buen humor y la paciencia. La fatiga produce pesimismo y amargura. El Señor Jesús sabía por experiencia personal lo que es sentir agotamiento severo, y quería que sus cansados hermanos y hermanas supieran que había descanso para ellos; dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Esta noche cuando ponga la cabeza en la almohada, diga esta oración: “Señor, tú eres suficientemente grande para hacerte cargo de todo lo que hay en mi mente en este momento. Como de todas maneras vas a estar despierto toda la noche, me gustaría dejar que trabajes en algunas de las cosas que me molestan. Ahora estoy listo para el dulce descanso que prometiste”. ¡Felices sueños!

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